No soy tu amiga. Soy tu mamá.
Soy la piedra que molesta en el zapato. La encargada y responsable de los límites. La mala de la historia. Te acosaré, me enojaré mil veces, te sermonearé, prohibiré que hagas las cosas que más anhelas, te volveré loca y muchas veces sentirás odio por mí. Esto último me indicará que estoy haciendo las cosas bien.
Lamentablemente ni vos ni nadie, puede entender la dimensión del amor que un ser humano siente por un hijo hasta el momento exacto en el cual se convierte en padre. Nadie te lo puede explicar. Cuando te pase, sabré que te convertiste en un adulto responsable y me vas a dar la razón.
Tenés que saber que NUNCA encontrarás a alguien que te ame y que se preocupe por tu felicidad más que yo, a quien le importes más que a mí y a quien yo, pueda amar más.

