martes, 11 de enero de 2011

Mal momento para empezar...

No sé lo que uno manifiesta al morir.
Mucho menos si además sos donante de órganos y está el Incucai a la espera, para vaciarte antes de que te enfríes.
Pero no debe distar mucho de lo que se siente, cuando un hijo se va lejos y ya no te es posible olerlo, besarlo, reprenderlo o consolarlo.

Si se me concedieran tres deseos y fuera absolutamente sincera, no pediría que vuelva hoy ni mañana.
Mi deseo sería que no esté pasando por ésta tortura inenarrable de ausencia, que en éste instante, estoy advirtiendo yo.

Los otros dos, los descartaría.

9 comentarios:

Petardo Contreras dijo...

Pila!!

Marce dijo...

Ups! Primero que lee y comenta. Este espacio lo inauguré hace un montón pero jamás había escrito nada, no lo sé hacer.
Tampoco le dije a nadie que lo había hecho.
Pero ese día fue un desahogo.
Suelo comentar algunos blogs que frecuentás y alguna vez pasé por el tuyo. Nobleza obliga a volver.
Hoy estoy mejor. Pero faltan muchos días todavía.
Gracias!

A.Torrante dijo...

Que lo parió, te juro que no había leído tu blog antes de mandarte el email.
Viste? "podemos ver bajo el agua"
Fuerte abrazo pebeta!!

Marce dijo...

Gracias A.To! Un beso! Ya estoy bien igual. Ese día fue nefasto.

Marianela Alegre dijo...

Hola Marcela, gracias por tu comentario, me gusta hacer reir. Ya saqué la palabrita esa que molesta al comentar. Espero que tus ganas de escribir no se queden en esta entrada para poder seguirte.

Marce dijo...

Gracias a vos Marianela. Un honor para mí que hayas venido. Voy a seguir tu consejo, me están gustando estos mimos.
Un abrazo!

Yaktub dijo...

hola que tal, esto que contabas te pasó realmente o es algo que creaste vos?

Marce dijo...

Es real.

Dany dijo...

Dale, segui escribiendo.